ANOTACIONES HISTÓRICAS SOBRE LA ACADEMIA MALAGUEÑA DE CIENCIAS.

 

                                                                                                          

1- EL PERÍODO FUNDACIONAL

                              Mediado el siglo XIX, se ha consolidado en Málaga una potente burguesía socio-económica que eleva a las más altas cotas de su historia su industria, comercio y agricultura y cuyos componentes experimentan una viva inquietud por poseer el máximo posible de conocimientos y que se acercan a los intelectuales a cuya actuación prestan el más decidido mecenazgo.

                              El 24 de julio de 1.872, un grupo de malagueños, “amantes de los adelantos científicos “, se reúnen bajo la presidencia de D. Domingo de Orueta y Aguirre para tratar de fundar una entidad que junto al estudio y divulgación de las Ciencias en general, creara un museo donde estuvieran representada la fauna, flora y gea de provincia.

La capacidad organizadora de Orueta, unida al prestigio y la tradición científica genuinamente malagueña que representaba D. Pablo Prolongo, (eminente botánico y farmacéutico) hace posible que un nutrido grupo de personas pertenecientes a la burguesía más progresista de la ciudad  viniesen a formar la nueva institución.

                            Así, en el grupo fundacional de la nueva “Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales” se integra el “todo Málaga“ de la época: científicos (Orueta, Prolongo, Sala, Parodi, …); investigadores, (Guillén Robles, Rodriguez de Berlanga, Loring…); técnicos y urbanistas, (Sancha, Strachan, Giménez Lombardo,…); industriales (Heredia, Larios, Huelin,…); comerciantes (Galwey, Scholtz, Ground, Crooke… ), etc. Grupo al que pronto se unen, bajo la figura de Socios Protectores, un grupo de empresas industriales y mercantiles malagueñas, lo que ha sido una de sus señas de identidad.

                            Desde sus inicios, cuida la personalidad de sus miembros, con  presentación por otros ya socios y cuya aceptación exige votación favorable de su asamblea. Y en el entendimiento de que “ el tomar parte de esta entidad debe estimarse como una condición honorífica, lo cual solo puede lograrse limitando el número de socios“, establece en 100 el máximo de Socios Numerarios, lo que se ha mantenido hasta su transformación en Academia..

 

                            Otra característica es su exclusiva dedicación al quehacer científico. En cumplimiento del mandato que, desde 1904, aparece en todos sus Estatutos (“Bajo ningún concepto o pretexto alguno la SOCIEDAD consentirá, en su seno, discusiones en materia religiosa o política de actualidad“) en  todo momento guarda una total independencia ante los avatares políticos, sociales o religiosos que se presentan a lo largo de los muy notables acontecimientos históricos que se han sucedido desde 1872.

 

2.- 130 AÑOS DE SERVICIO A LA CIENCIA Y A  MÁLAGA

 

A lo largo de sus 136 años de existencia, la Corporación no ha dejado de prestar sus servicios a la sociedad malagueña. A veces,  tomando la iniciativa cuando el tema lo requiriese y siempre procurando la divulgación del acerbo científico y cultural entre sus conciudadanos.

                            Ciertamente que en tan dilatado tiempo y variadas condiciones, ha experimentado momentos álgidos y otros de mera subsistencia. Pero siempre ha estado presente en el acontecer científico de Málaga y ello de la forma mas amplia posible. Y cada vez en un más amplio campo de disciplinas, lo que forzó al cambio de denominación por el de Sociedad Malagueña de Ciencias, con la que, a partir de 1.909, se le conoció.

                            En cumplimiento de sus fines, en 1911 inaugura su MUSEO, con unas colecciones mineralógicas completas y valiosas que llegaron a alcanzar fama internacional al ser cedidas para su exposición en muestras internacionales. Como alto interés alcanza también su HERBARIO, tanto por la cantidad, calidad y rareza de sus pliegos como por proceder algunos de afamados botánicos de la época.

 

                            En dicha fecha culmina igualmente la formación e instalación de la BIBLIOTECA que “es considerada la mejor en materia  de Ciencias Físicas y Naturales de las existentes en la ciudad“, alguno de cuyos ejemplares han venido a constituirse en auténticas joyas científicas y bibliográficas y que siempre ha estado puesta a disposición a los investigadores y estudiosos malagueños.

 

                            Función que, como entonces, hoy sigue cumpliendo en la sala de la Biblioteca General de la Universidad de Málaga que lleva su nombre, donde su ubica su sede social y donde se encuentran depositados nuestros fondos bibliográficos. .

 

                            No para en ello el servicio prestado por nuestra Corporación a Málaga. Su contribución práctica a la vida provincial va desde 1.877,- cuando descubre la aparición de la filoxera - hasta sus recientes “Informe sobre la sequía y la gestión de los recursos hídricos de la provincia de Málaga “ (1995), las “Alegaciones al Plan Especial de los Muelles 1 y 2 del Puerto de Málaga” (2002) a su colaboración en la confección de “II Plan Estratégico de la Ciudad de Málaga” .(2003), en cuyas 4 Ponencias ha estado representada. 

 

 Sería prolijo, y fuera de lugar, hacer una exhaustiva relación de las iniciativas llevada a cabo en tan dilatada historia. Solo a título de ejemplos cabe citar la instalación en Málaga del primer Observatorio Meteorológico; un Jardín de Aclimatación, que Larios desarrolla en su fábrica de La Aurora y que hoy constituyen los conocidos Jardines de Picasso; la constitución de una Sociedad Agrícola Malagueña que aglutinó el sector ante la desaparición de hermandades, pósitos, alhóndigas y montepíos tras la catástrofe causada por la filoxera. Y entendiendo que “la principal riqueza de Málaga está en su clima impulsó la creación de la Asociación Propagandista del Clima.

 

Mención especial merece la permanente atención en la investigación sobre las causas de una serie de enfermedades y epidemias que ha sufrido Málaga, (cólera morbo-asiático,  viruela, triquinosis, paludismo…. ), divulgando las oportunas medidas para su eficaz control y erradicación.

 

Gran parte de su actividad científica se manifiesta en Conferencias, Discursos y Debates sobre muy diferentes temas,  registrando sus archivos la celebración, entre otras actividades,  de 409 conferencias,  86 jornadas o cursillos científicos y 77 Memorias, Informes y Dictámenes.

Sin caer en la autocomplacencia, puede asegurarse que por su tribuna han desfilado la práctica totalidad de quienes, ejerciendo su actividad o magisterio en Málaga, vinieron a convertirse en verdadera autoridades en las materias de su especialidad.

Su relación sería interminable. Baste como muestra una sucinta cita, tomada casi al azar: Armiñán, Aspiazu, Bellón, Casares Bescansa, Díaz de Escovar, González Anaya, Giménez Lombardo, Laza Herrera, Linares Enríquez, Linera, Odón de Buen, Orueta Aguirre, Orueta Duarte, Pérez Bryan, Prolongo, Rodriguez de Berlanga, Rodríguez Spiteri, Sancha, etc.

 

                            Naturalmente, no se circunscribe la actuación a estas que podríamos considerar como figuras locales. También es amplia la representación de conferenciantes provenientes de fuera del ámbito malagueño, igualmente autoridades en distintas materias: Camón Aznar, Costa Talén, Clavera, Garrigues Walker, Giner de los Ríos, Liné Escardó, Ramón y Cajal, Ortega y Munilla, Ortega y Gasset, Rivas Martínez, Roca Roca, Unamuno, Varela Mosquera, 

 

                   En 1.910, desbordada por la actividad social aparece el primer  Boletín que, con la actual denominación de “Boletín de la Academia Malagueña de Ciencias“, constituye el vehículo de comunicación de su quehacer entre sus miembros y con otras entidades y organismos tanto nacionales como extranjeras.

 

                   En ocasiones, cuando los temas tuvieron la suficiente importancia, actualidad y extensión, la publicación toma personalidad propia, transformándose en auténticos manuales de divulgación, como ocurre en los casos de investigación y lucha contra la filoxera, la triquinosis y el cólera morbo. O ya, más recientemente, en su informe sobre la sequía y el manejo de los recursos hídricos de la provincia.(1995)

 

         Cuarenta presidentes ha tenido nuestra Corporación entre 1872 y 2003. En sus extremos más remotos Domingo de Orueta y Aguirre y Alfredo Asensi Marfíl; algunos lo fueron por segunda y tercera vez en distintas legislaturas. Arquitectos, botánicos, farmacéuticos, físicos, ingenieros, geólogos, médicos, químicos, ….Gentes todas del saber.

 

                            Como Miembros de Honor la honran, entre otros, José de Echegaray, Santiago Ramón y Cajal, Ramón Menéndez Pidal, Fernando de los Ríos, José Ortega y Gasset, Salvador Calderón, Augusto Krache, Federico Gamboa, José Carracido, Odón de Buen, Lucas Mallada, José Gálvez Ginachero, Salvador Rivas Martínez y Federico Mayor Zaragoza.

 

                            No es menos significativa y relevante la nómina de empresas y entidades malagueñas, (ferrerías, textiles, extractivas, agrarias, constructoras, financieras, etc,) que, a lo largo de los años, y como Socios Protectores le han prestado su mecenazgo y que, convertidas en Patronos, pasarán a formar parte de la Fundación “Academia Malagueña de Ciencias”, cuya creación se estima inmediata.            

        

 

3.- LA ACADEMIA Y LA UNIVERSIDAD

 

                            La vocación universitaria de la Corporación es, lógicamente, una constante en su historia. Universitarios han sido, y son, la práctica totalidad de sus componentes, y Numerarios de ella son buena parte del profesorado de los Centros de Enseñanza de mayor nivel, que han ido instalándose en Málaga. a lo largo de su historia más reciente.

        

                   A partir de que entiende que la población de estudiantes malagueños de Bachillerato la hace viable, la fundación de la Universidad de Málaga es una de sus más constantes reclamaciones. Y en tanto ello no se logra,  gestiona la participación de la Universidad en la vida intelectual malagueña a través de los Cursos de Extensión Universitaria que, tanto la Universidad Complutense como la de Granada, anualmente celebraban, en sus instalaciones.

 

         Prueba de esta vocación es el hecho de que ( “ ante la falta de  personas consagradas al estudio de esta rama de las Ciencias Naturales en nuestra ciudad“), en 1963, cede su Herbario a la Cátedra de Botánica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, donde se han formado la mayoría de los farmacéuticos malagueños, colectivo que desde sus orígenes, ha estado ligado con el acontecer de la, hoy, Academia

 

                   Fiel a su trayectoria se une a las autoridades y grupo de instituciones malagueñas que lideran la serie de gestiones y realizaciones que culminan con la creación de la Universidad de Málaga, logro que constituye un auténtico revulsivo en la vida de la Corporación, que tiene el honor de ser considerada por la propia Universidad, “como la primera entidad cultural de la Ciudad que se incorpora a la tarea de aunar y articular los tradicionales esfuerzos malagueños en pro de la cultura en el marco inédito hasta hoy en la vida malagueña de la Universidad de Málagaen palabras del Presidente de su Comisión Rectora, el Profesor D. Antonio Gallego Morell, quien propone obren grabadas en la futura Biblioteca Universitaria, y en representación de la Corporación, le es concedida a su Presidente la Medalla de Oro de la nueva Institución.

 

                            Efectivamente, el 7 de Agosto de 1.973, los responsables de ambas Instituciones, ( Dr. Laza Palacios y Profesor Dr. Gallego Morell ), suscriben un Convenio por el que la Sociedad hace entrega en depósito a la Universidad de Málaga su valiosa Biblioteca como núcleo fundacional de lo que será la futura Biblioteca General Universitaria, a la vez que se le cede sus enseres científicos y sus colecciones de Zoología y Mineralogía al recién creado Colegio Universitario malagueño. E incluso le hace entrega de los propios locales que forman su domicilio social para que, en ellos, se impartan las prácticas de lo que sería su Facultad de Pedagogía.

 

                            Ello supuso un evidente riesgo de desaparición de la centenaria institución. Riesgo que es asumido conscientemente por sus miembros en el entendimiento de que, en adelante, correspondía a la Universidad el protagonismo en la investigación, formación  y divulgación científica de los malagueños, por lo que gustosamente acceden a poner a su disposición cuantos medios disponían.

 

                            Por contra de lo que en un primer tiempo se temió,- y pasado un necesario período de readaptación, verdadera “ travesía

del desierto “ vivida por un animoso grupo de Socios -, la creación de la Universidad, y su posterior desarrollo y consolidación ha supuesto el asentamiento en el ámbito estudioso malagueño un formidable conjunto de científicos mucho de los cuales se han insertado en la Corporación que se ofrece como vehículo idóneo para el contraste y la divulgación de sus conocimientos e investigaciones más allá del ámbito meramente universitario.

 

De tal incardinación es prueba, si se quiere anecdótica pero ilustrativa, el hecho de que la elección del anterior  Rector Magnífico vino a recaer en quien, a la sazón, era el Presidente de la Sociedad, el Profesor Díez de los Ríos Delgado. Y la actual Rectora, Profesora De La Calle Martín, es Numeraria de la Corporación

 

 

        

4.- LA TRANSFORMACIÓN EN ACADEMIA.

 

                            En reconocimiento tanto de su trayectoria histórica como de la vitalidad y servicios que en la actualidad presta la Entidad a la sociedad malagueña, el Gobierno de la Comunidad Autónoma Andaluza, mediante el Decreto 102/2002, de 12 de marzo, ha creado la ACADEMIA MALAGUEÑA DE CIENCIAS, por transformación de la SOCIEDAD MALAGUEÑA DE CIENCIAS reconociéndola como Corporación de Derecho Público, manteniendo la fecha fundacional de 1972, respetando los fines que la originaron y el espíritu fundacional y estableciendo las normas transitorias que permitieran adaptar sus estructuras (muy especialmente en lo que a las calidades de sus miembros se refiere) a la normativa que rige para las restantes Academias.

 

                            Definida su constitución definitiva, elegidos sus órganos rectores y expuesto lo actuado en el proceso de transformación en Academia ante el Instituto de Academias de Andalucía, dicho Organismo, por acuerdo de 11 de septiembre de 2002 acordó la “incorporación a dicho Instituto de la Academia Malagueña de Ciencias, recientemente creada y formalmente constituida” y posteriormente (octubre de 2004) ha ingresado en el Instituto de España, en calidad de Academia Asociada.

 

                            Actualmente la constituyen 116 Académicos (50 de Número, 2 de Honor, 21 Correspondientes y 42 de Mérito), que se agrupan en 4 Secciones (Ciencias Biosanitarias; Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales; Ciencias Sociales y Humanidades; Ciencias Tecnológicas) y en lo que a sus especialidades se refieren, 74 ostentan el Grado de Doctor en un amplio espectro de especialidades académicas que abarca un total de 23 titulaciones universitarias y de los que 40 son Catedráticos o Profesores de Universidad.

 

                            Dotada de un gran dinamismo, a lo largo del último quinquenio se han celebrado 14 Asambleas Generales, 29 conferencias, 6 Mesas de Trabajo o Jornadas Técnicas, y se han emitido 5 Memorias-Informes sobre temas de alto interés social y científico.

 

                            Junto a ello cabe citar la labor de reanudar la edición del Boletín, (documento de intercomunicación entre los socios y entidades afines y que - junto a las actividades registradas - recoge los textos de las conferencias y discursos pronunciados y así como las Memorias e Informes emitidos) se ha iniciado una nueva línea editorial con la publicación, en facsímil, de sus fondos bibliográficos más valiosos y propiciado y cooperado a la publicación de las obras de sus miembros, así como está llevando a cabo una considerable ampliación de sus fondos bibliográficos con la aportación de la donaciones recibidas..

 

 

                                                     Málaga, julio de 2003

                                               EL SECRETARIO GENERAL

                                                      Miguel Alvarez Calvente